En el kit se incluía, además de la jeringuilla,
el envase de plástico indeformable, el preservativo,
(posteriormente se ha añadido una toallita de
alcohol isopropílico y una ampolla de agua bidestilada),
y un folleto informativo sobre los riesgos del uso inadecuado
de las jeringuillas. (En la actualidad el folleto informativo
se ha sustituído por mensajes sanitarios impresos
en el propio envase ).
Fué precisamente el último de los objetivos
-crear una vía de comunicación- el primero
que comenzó a dar sus frutos. Muchos farmacéuticos
comenzamos a escuchar a los toxicómanos, a comprender
sus inquietudes y a descubrir sus necesidades.
Poco a poco el Kit comenzó a tener sentido, los
drogadictos comenzaron a apreciarlo y aumentó
su demanda en las farmacias. Además, los UDVP
empezaron a ver al farmacéutico como un profesional
que parecía preocuparse e interesarse por su
situación.
El primer puente ya estaba tendido: EL CAMBIO DE ACTITUD
DEL PERSONAL SANITARIO GENERO UN CAMBIO EN EL USUARIO
(TOXICÓMANO). Se produjo una disminución
clara y evidente de la conflictividad.
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