| La buena aceptación del Kit,
la accesibilidad de las farmacias y su condición
de centros sanitarios, así como las positivas experiencias
en otros países, llevaron en noviembre de 1992
a poner en marcha un Programa de Intercambio de Jeringuillas
(PIJ). Este se planteó como continuación
del Kit antisida, con el objetivo de “minimizar
los riesgos de infección por VIH en UDVP, facilitándoles
el material de inyección y evitando su uso compartido”.
Este programa fue diseñado por los profesionales
del plan del SIDA en colaboración con los farmacéuticos
voluntarios participantes. En él, se sitúa
como pieza clave la propia figura del farmacéutico/a
como profesional sanitario que informa y educa personalmente
a los toxicómanos, a fin de promover un cambio
de actitud en sus comportamientos de riesgo.
OBJETIVOS
Básicamente, consiste en el cambio por parte
del farmacéutico/a de una jeringuilla usada por
un kit nuevo. Para ello se cuenta con un contenedor
de plástico rígido introducido en una
papelera de pedal. Para evitar pinchazos ó accidentes
es ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLE que la jeringuilla a
intercambiar esté introducida en el envase de
plástico indeformable, y que sea introducida
por el propio usuario en el contenedor; tras lo que
se le entrega un nuevo kit antisida gratuito por cada
uno usado. La localización del contenedor y el
horario de intercambio son decisión de cada farmacéutico,
en función de la infraestructura y actividad
de la farmacia. Todos los participantes coincidimos
desde el primer momento en que era recomendable que
se encontrara en un lugar de fácil acceso para
el UDVP y no molestara a otros clientes.
La información que facilitamos los farmacéuticos
se basa en pequeños, precisos y reiterados mensajes
de educación sanitaria: “ya sabrás
que compartir la jeringuilla con tu colega puede contagiarte
el sida”, “utiliza una jeringuilla para
cada pico” , “ no utilizar preservativo
tiene el mismo riesgo que compartir una jeringuilla”,
etc.
En la mayoría de los casos, algún día
comienzan a hablar, saben de nuestra predisposición.
Ese es el momento para incidir en la importancia de
nuestros mensajes , de poder derivarles al sistema sanitario,
de animarles a realizarse las pruebas, de informarles
sobre los programas de mantenimiento ó los de
desintoxicación,…o simplemente escuchar
sus demandas y problemas .
CONSECUENCIAS
En el momento de la preparación del programa
fueron varios los interrogantes sobre la viabilidad
del mismo a los que sólo la experiencia ha ido
dando respuesta.
Las dudas sobre las alteraciones del funcionamiento
de la farmacia o las reacciones del resto de los usuarios
pronto se resolvieron favorablemente. El asombro de
algunos clientes ante “el regalo de la jeringuilla”
pronto se convierte en una actitud receptiva y de apoyo
tras explicarles los objetivos del programa. La propia
actitud de los UDVP es cada vez más amistosa
y dialogante. Se da un mayor grado de COMUNICACIÓN
Y ENTENDIMIENTO y perciben al farmacéutico como
un profesional sanitario al que demandan todo tipo de
información. Por último, hemos observado
que un número considerable de UDVP participantes
en el programa de intercambio de jeringuillas comienzan
a preocuparse por su salud, decidiendo acceder a programas
de mantenimiento o incluso a programas libres de drogas.
Sin duda, la principal consecuencia de esta positiva
respuesta de los UDVP, ha sido la TOTAL AUSENCIA DE
CONFLICTIVIDAD durante todo el transcurso de la experiencia,
en todas y cada una de las farmacias que, de modo voluntario,
participamos en ella.
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